¿Cuántas cosas que piensas sobre ti realmente las elegiste tú?

Marlene Araya
15 años de experiencia • Coach, Instructora de Yoga & Terapeuta Corporal

- El sistema nervioso responde automáticamente a amenazas para protegerte, no para hacerte daño.
- El estrés crónico se origina cuando permanecemos en alerta sin fases de recuperación.
- Regular no es controlar: es aprender a acompañar lo que tu cuerpo experimenta con compasión.
1. ¿De dónde vienen las ideas que tienes sobre ti?
Desde que somos pequeños comenzamos a construir una idea de quiénes somos. Aprendemos a través de lo que vivimos, de lo que escuchamos, de cómo nos relacionamos con quienes nos rodean y también de cómo los demás responden a nosotros.
Y poco a poco, sin darnos cuenta, podemos comenzar a hacer propias esas ideas. “Yo soy así”, nos decimos. Pero ¿realmente eres así?
2. Las etiquetas que hicimos propias
Quizás alguna vez te dijeron que eras “muy sensible”, “desordenado”, “tímido”, “intenso”, “difícil” o que tenías que ser fuerte. Esas palabras, dichas una y otra vez, pueden terminar convirtiéndose en la historia que nos contamos sobre nosotras mismas.
Muchas de las creencias que tenemos sobre nosotras no nacieron de una decisión consciente. Fueron aprendidas. Aprendimos qué estaba bien sentir y qué no, cuándo podíamos expresarnos y cuándo era mejor callar, qué necesitábamos hacer para sentirnos queridos, reconocidos o seguros.
“No estás rota. No tienes nada que arreglar. Solo hay capas de historias aprendidas que hoy puedes mirar con comprensión.”
3. Las creencias que se vuelven invisibles
Esa experiencia puede convertirse en creencias que nos acompañan durante muchos años: “Si digo lo que pienso, voy a generar un conflicto”, “Si no puedo con todo, estoy fallando”, “Necesito agradar para que me quieran”, “No puedo mostrar que estoy mal”.
A veces vivimos desde estas ideas sin siquiera cuestionarlas. Se vuelven tan familiares que ya no las distinguimos: son el lente a través del cual miramos la vida, y también a nosotras mismas.
Preguntas de autoobservación:
• ¿Qué frases sobre ti misma repites desde hace años sin recordar quién te las dijo primero?
• ¿Qué necesitaste hacer o dejar de hacer para sentirte querida, reconocida o segura?
• ¿Qué sentir “no estaba bien” en tu historia y quizás hoy sigues evitando?
4. La pregunta que abre un espacio nuevo
Por eso, conocernos también implica revisar aquello que creemos sobre nosotras mismas. No para buscar culpables ni para quedarnos atrapados en el pasado, sino para poder mirar nuestra historia con mayor comprensión.
Te invito a hacerte esta pregunta: ¿esto que pienso de mí es realmente mío o es algo que aprendí? Comenzar a hacernos esta pregunta nos permite abrir un pequeño espacio entre lo que aprendimos y lo que hoy queremos elegir.
Porque quizás hay cosas que aprendiste cuando eras pequeña que hoy ya no necesitas seguir sosteniendo. Y eso es lo lindo de elegir nuevamente, de manera consciente y también desde la gratitud.
5. Elegir nuevamente, desde la gratitud
Entender nuestra historia no significa quedar determinados por ella. Podemos aprender a mirarnos nuevamente. Parte del bienestar consciente es justamente eso: descubrir quién eres debajo de todas aquellas ideas que alguna vez aprendiste que tenías que ser.
Si sientes que ha llegado el momento de acompañar este proceso con más profundidad, te invito a conocer mis sesiones de [coaching 1:1](/coaching) y el espacio de [terapia corporal](/terapia), donde podemos trabajar juntas en mirar tu historia con nuevas herramientas. También puedes explorar las [clases de yoga consciente](/yoga) para reconectar con tu cuerpo en el presente.
“Debajo de todas las ideas aprendidas sobre ti, sigue viva la persona que siempre has sido.”
Recursos y Prácticas de Apoyo
Si quieres profundizar en tu proceso de autorregulación somática y aprender herramientas prácticas, te invito a explorar:

Marlene Araya
Coach de Bienestar, Instructora de Yoga y Terapeuta Corporal con más de 15 años de camino personal y profesional. Su propósito es guiar a personas hacia una vida consciente mediante la conexión somática, el autoconocimiento y la escucha profunda del cuerpo.
¿Sientes que tu cuerpo te pide una pausa?
Podemos trabajar juntos en sesiones personalizadas para liberar la tensión acumulada y restaurar la calma en tu sistema nervioso.